¿Por qué debemos actuar ahora?

¿Por qué debemos actuar ahora?

La participación de los pacientes es fundamental para reducir la carga económica, social y emocional de las enfermedades del corazón en los países de todo el mundo y ayudar a mejorar la calidad de vida de quienes padecen esta condición.

Con frecuencia, no existe un diagnóstico de la enfermedad o se detecta en etapas tardías y los pacientes no recibe el tratamiento más adecuado para mejorar su condición médica.

Estamos convencidos de que esta situación debe cambiar. Las personas con enfermedades del corazón merecen una mejor calidad de vida, atención y acceso a los tratamientos médicos existentes.

Nos comprometemos a crear una nueva Red mundial de organizaciones de pacientes que brinden asistencia, mejoren la calidad de vida de los pacientes y el acceso a servicios médicos de calidad en sus países.

Las organizaciones de pacientes locales desempeñan una función vital a la hora de llevar a cabo un cambio tangible. A nivel mundial, podemos definir la gravedad del problema, pero no podemos solucionarlo solos. Debemos reunir puntos de vista locales y unir esfuerzos con organizaciones de pacientes, comunidad médica y gobiernos de todo el mundo.

Las ECV son la principal causa de muerte en todo el mundo. Cada año mueren más personas por ECV que por cualquier otra causa.

Se calcula que en 2012 murieron por esta causa 17,5 millones de personas, lo cual representa un 31% de todas las muertes registradas en el mundo. De estas muertes, 7,4 millones se debieron a la cardiopatía coronaria, y 6,7 millones, a los AVC.

Más de tres cuartas partes de las defunciones por ECV se producen en los países de ingresos bajos y medios.

De los 16 millones de muertes de personas menores de 70 años atribuibles a enfermedades no transmisibles, un 82% corresponden a los países de ingresos bajos y medios y un 37% se deben a las ECV.

La mayoría de las ECV pueden prevenirse actuando sobre factores de riesgo comportamentales, como el consumo de tabaco, las dietas malsanas y la obesidad, la inactividad física o el consumo nocivo de alcohol, utilizando estrategias que abarquen a toda la población.

Para las personas con ECV o con alto riesgo cardiovascular (debido a la presencia de uno o más factores de riesgo, como la hipertensión arterial, la diabetes, la hiperlipidemia o alguna ECV ya confirmada), son fundamentales la detección precoz y el tratamiento temprano, por medio de servicios de orientación o la administración de fármacos, según corresponda.

 

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